A raíz de
esta entrada de Pablo Muñoz me he acordado de que la configuración de mi ordenador es la caña.
Trabajo en plantilla pero tengo mucha libertad para quedarme a trabajar desde casa y a veces desde mi pueblo o desde
mi pueblo de adopción. Nada más entrar en la empresa me dieron el portátil así que no pasé por el problema de elegir un sobremesa o no. Para mí, que había trabajado sólo con sobremesas, era un martirio tanto el teclado como la pantalla, así que en cuanto quedó una libre me la apropié, otra ya la tenía en casa, y un teclado en condiciones. Este es mi espacio de trabajo:

Lo que se ve:
El ordenador es el de la empresa para la que trabajo. Un Compaq todoterreno que me ha reconciliado con los portátiles después de abominar de ellos durante muchos años. No es extremadamente potente, pero da la talla cuando tengo que trabajar en la memoria de traducción o retocar gráficos grandes. Eso sí, tiene suficiente potencia gráfica como para poder conectarle un periférico básico: la pantalla adicional.
El monitor extra conectado al portátil es el mejor hallazgo que hice al poco de llegar a la empresa. Antes ni se me había ocurrido, ni a mí ni a nadie de los que trabajaban allí con unos portátiles de quince pulgadas, pero tres años después ya no hay nadie en la oficina que no se haya adueñado de una pantalla huérfana. Incluso muchos se han comprado pantallones para sus respectivas casas. Volver a graduar unas gafas cuesta más que una pantalla tengo entendido. El teclado no es una maravilla pero me obliga a levantar las muñecas y me las deja en una posición más o menos cómoda. Me gusta más el que tengo en la oficina porque es más rápido, pero acabo más dolido, la verdad. La silla es deliciosa.
Lo que no se ve:
Después de pasar por el brete de perder toda la información de un ordenador hice
la del nabo y me propuse no volver a perder un archivo nunca jamás. Además de un ordenador adicional de sobremesa armado y en perfecto estado de funcionamiento por si falla el portátil, tengo conectado un disco duro al router en el que se actualiza una copia de todos los archivos de mi ordenador sin que yo mueva un dedo. Sweet*. Peeero, el problema es que mi piso está encima de una falla tectónica y si se hunde el chiringuito, (o entra un ladrón y se lleva todo lo que hay dentro, no me tachen de catastrofista), todo el equipo se va al garete al mismo tiempo. Para eso también está el
SyncBack Freeware conectado a un servidor ftp para los archivos que de ninguna manera quiero perder por ninguna de las razones.
En cuanto aprenda configuraré el ordenador de mi madre (a 2.000 km nada menos, viva el siglo XXI) para que funcione con wake-on-lan y haga las funciones de servidor de bajo consumo y poder guardar más archivos que los que me permite mi servicio de hosting.
Por último, en las macetas de fuera tengo judías, tomates y lechugas para descargarme de la presión del curro. Todo cuenta.
Pásense por la discusión de Pablo que esté la mar de interesante
* Mi señora lo tiene mejor todavía porque utiliza el Time capsule con el Time Machine en su Mac, esa gente sí que sabe hacer programas.
**** Foto de mi comentario JCG ****
