Wednesday, 23 March 2011

¿Existen las palabras que no aparecen en los diccionarios?

Le agradezco que me haga esa pregunta:
Un diccionario es algo más que un registro léxico acompañado de definiciones. En el de la RAE no sólo la mano derecha es “La que corresponde al lado del cuerpo opuesto a aquel en que el hombre siente latir el corazón”, sino que la mano izquierda  es “La que corresponde al lado opuesto al de la derecha” (toma, toma y toma). El amor se define como “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Me pongo a temblar sólo con que Pérez-Reverte (el hombre “cojones”) ratifique estas definiciones y con que en el organismo sólo haya tres miembras*. Bueno, y del que definió amor ya ni hablamos…


A su vez, y dándole la vuelta a la tortilla española, un diccionario es un documento en el que se incluye un léxico normativamente aceptado y se olvida todo el resto, que no es poco. Esta también es claramente una elección ideológica con métodos ideológicamente establecidos.
Por otro lado, se cae habitualmente en el craso error de tildar de incorrectas aquellas palabras que no aparecen en tan benemérita obra. Y no es que tenga yo nada en contra de los directores de Cifras y Letras, pero es obvio que todas las palabras existen estén o no en el diccionario bendito. No se dejen engañar por ninguna institución y tengan en cuenta de nuevo que el contexto y el cliente son los que mandan.
En este artículo Javier López Facal arroja un poco de luz a este monolito normativo que es el DRAE.
¡Manos en alto por don Manuel Seco!

*Si hubiera más mujeres seguro que no tendría que poner en cursiva la palabra que más revuelo ha traído a este país de borricos, con perdón a los que no lo son o no se consideran asnos.

10 comments:

Traductora en Londres said...

Me ha gustado el artículo. Quizá podamos lanzar una campaña para dar prestigio a otros diccionarios que nos gusten más y que la gente deje de considerar el DRAE como si fuera el B.o.E. de las palabras.
Te comento porque me da pena ver lo de 0 comentarios, pero la verdad es que a veces da un poco de pereza y es más fácil tuitear o darle a "me gusta".

José Carlos Gil said...

Muy de acuerdo con la traductora londinense y su analogía con el BOE :) Bien es cierto que a veces, a mí personalmente, me facilita la toma de decisiones el saber si una palabra viene incluida en el DRAE o no. Tampoco podemos olvidar a nuestro Gurú Lingüístico Manolo Valderrama y su: "el uso dicta la norma". Bien es cierto que la RAE, a su ritmo, va ampliando su fondo lexicográfico según la lengua va evolucionando, porque, hasta hace poco, por ejemplo, no podía saber si "me estaba rayando o rallando" y ya se puede consultar que lo correcto es usar la elle (o en realidad, esta letra ya no existe, ¿no? XD)

Anonymous said...

pasemos ya de la RAE. sin más.

Natalia.

Antonio said...

Puf, lo de partiendo de su propia insuficiencia es tremendo. Personalmente no tengo más apego por un diccionario o por otro. Los considero más bien herramientas. Como dice Jose Carlos, me facilitan el trabajo. Si no utilizo tanto el de Manuel seco, el de María Moliner o el de Julio Casares (mi preferido) es más bien porque el de la real Academia está siempre a mano y además es gratis. Y CREA mola mucho. http://corpus.rae.es/creanet.html Eso sí, lo de que me tumben una palabra porque no aparece en el de la academia me ralla :) cosa bárbara.

Armando Valdés said...

No estoy para nada de acuerdo. Que una palabra no aparezca en el DRAE no significa que no exista, sin más. Si está, muy bien, pero eso ni legitima que utilices la adecuada ni ilegitima otras por su no inclusión.
Ya está bien de una normativa totalmente parcial, CASTELLANA que no española,y con muchos más arcaísmos que adiciones actuales, lo que convierte al DRAE en un instrumento, como mucho, de referencia, pero nunca definitivo y mucho menos actual.
A ver de cuánto sirve un DRAE para un texto de biología o para un texto legal o para cualquier campo tecnológico, que es donde se aprecia realmente el cambio y la evolución (o involución) de la sociedad.
Como referencia, tal vez, como norma, jamás.

José Carlos Gil said...

Si realmente pretender que el DRAE sirva como simple referencia de textos especializados, como comentas, es simplemente una pérdida de tiempo. Pero con respecto a palabras generales y coloquiales propias de otros países hispanohablantes el DRAE ha aumentado el número de acepciones de una manera bastante acertada y que va a ir mucho más cuando se publique la nueva edición en 2013. Puedes buscar, por ejemplo, el famoso significado de "gallego" en Costa Rica (que al parecer van a quitar por supuestas quejas de la Xunta; ojo al dato), la "papaya" cubana o el "boliche" argentino-uruguayo, su acepción peruana y la puertorriqueña.
También me gusta mucho consultar el Panhispánico de Dudas, que como su nombre indica, vino a crear cierta unión entre las diferencia sociolectales y dialectales del idioma.

Os mando un link de un foro de Proz en el que di mi opinión al respecto hace ya un tiempecillo:

http://www.proz.com/forum/spanish/114362-diferencias_entre_el_espa%C3%B1ol_de_espa%C3%B1a_y_el_de_m%C3%A9xico-page2.html#936086

Antonio said...

Con quién no estás de acuerdo, alma de cántaro, si hasta ahora todos coincidimos. :)

Si lo que buscas es debate te lo pongo yo: castellano y español es lo mismo; El DRAE sirve estupendamente para un texto de biología.

Y si me pagas una caña te lo demuestro antes de que se acabe la tapa.

Armando Valdés said...

No estoy para nada de acuerdo con que el uso dicta la norma, por ejemplo. Es como decir que en democracia decide el pueblo. ¡Y un señor mojón!El que quiera creerlo que lo crea, pero me parece de ingenuos.

Por otro lado, dime cuándo vienes a Madrid y te contaré por qué el castellano y el español no son la misma cosa antes de que te acabes la primera caña. Hay un libro muy interesante al respecto de Juan Carlos Moreno cabrera "El nacionalismo lingüístico".

Pero vamos... tú pagas la primera, Antoine!

Armando Valdés said...

Y ya que lo menciona Jose Carlos, el léxico latinoamericano en el diccionario es bastante escaso. El paso que han "dado" es significativo pero vamos, de risa.
De las publicaciones de la RAE, me quedo con la de gramática.
En cuanto al cambio de la acepción de "gallego", ¿lo marca el uso o la norma? ¿Eliminar una acepción del diccionario hará que deje de utilizarse en ese sentido?
Niños, hay mucha tela que cortar.

Abrazos

Jose Carlos, ¿sociolectos y dialectos? jejejejejeje

Antonio said...

¿Compraremos con alcohol el derecho a exponer nuestros puntos de vista? Mooola.